LECTURA SOBRE YUKIO MISHIMA O EL ÚLTIMO SAMURAI
Mario Coll
Quiero resaltar antes de nada las dos especiales dificultades para ahondar en una aproximación a un diagnóstico diferencial del personaje Mishima.
Una, es la excepcionalidad de dicho personaje, excepcionalidad que complica la lectura de su estructura clínica, como perverso y la otra dificultad que hace a lo de impenetrable-podría decir-que tiene la cultura japonesa para la mente de un occidental y en lo que a nosotros como analistas compete, a la impenetrabilidad de la relación que guarda el japonés con el Inconsciente.
A este respecto quisiera citar unas palabras de Lacan extraídas del seminario RSI.
Refiriéndose a la relación que guarda el japonés con el Inconsciente dice”He hecho algunas observaciones, me he permitido escribir algo que ha sido más o menos bien acogido, algo al regreso de un viaje al Japón, donde creo, he dicho, que para el japonés, hay algo que se opone al juego, e incluso al manejo del Inconsciente como tal , en lo que he llamado en esa época en un pequeño artículo que hice, que saqué ya no sé dónde, que llamé Lituraterre, que creí ver en una cierta, digamos duplicidad, duplicidad en el caso de la lengua japonesa, de la pronunciación, creí ver ahí algo que, redoblado por el sistema de la escritura que es también doble, creí ver ahí una especial dificultad, especial dificultad para jugar sobre el plano del Inconsciente”.
Comencemos pues, con una breve reseña biográfica. Yukio Mishima es el seudónimo de Kimitake Haraoke-dicho seudónimo acabará tomando cuerpo como verdadero nombre para compatriotas y extranjeros hasta el punto de que quede olvidada su condición de seudónimo.
Y dada la atroz singularidad del final del sujeto que nos convoca, me he permitido comenzar dicha reseña precisamente por su final: el 25 de noviembre de 1970, Yukio Mishima, el célebre escritor japonés-nominado tres veces al Nobel de Literatura- se hace el seppuku-o harakiri, para entendernos, junto a su fiel compañero Morita- en el cuartel general encargado del ejército del Oriente, tras amordazar al comandante en jefe del mismo y arengar a las tropas acuarteladas con una proclama en la que reivindicaba la figura del Emperador del Japón y renegaba de la constitución impuesta por los norteamericanos tras la 2ª Guerra Mundial.
(al no poder concluir debidamente el seppuku-tal y como está normativizado- un ayudante, en este caso Morita, debía decapitar al suicida fallido, cosa que no pudo hacer por más que lo intentara, así que un tercer hombre decapitaría a los dos)
La conmoción nacional e internacional fue enorme debido tanto a la popularidad del personaje como al hecho de que se suicidara siguiendo el clásico ritual de los antiguos samuráis y que nadie había vuelto a realizar desde que acabara la 2ª Guerra Mundial.
Mishima cuenta entonces con 45 años y deja en su haber más de treinta y seis novelas-muchas de ellas consideradas entre las mejores no sólo en la historia de la literatura japonesa sino mundial, libretos para teatro Kabuki y NO-(libretos que realizaba en dos o tres noches de trabajo, siendo obras que exceden las cuatro horas de representación con múltiples y variados registros y que exigían un gran conocimiento del japonés antiguo)-sus contemporáneos se maravillaban del rigor y delicadeza de las mismas. Para entendernos es como si alguien hoy en día reprodujera con perfección las obras de Calderón de la Barca con su mismo léxico y manteniendo una calidad semejante.
Además de convertirse en maestro de Kendo-arte de esgrima japonesa-alcanzando el máximo grado-quinto dan- también fue cinturón negro de karate y, fanático del culturismo desarrolló lo que el denominaba un cuerpo perfecto-las revistas de culturismo se rifaban fotos de él luciendo sus bíceps .
Durante los últimos años de su vida organizó un pequeño ejército de cien hombres-el Tatenokai-un ejército sin armas, pero bien adiestrado en artes marciales que pretendía exhibir los valores ya perdidos de los antiguos samuráis y ser capaz de dar la vida por el emperador si fuera necesario.
Tres de sus lugartenientes más cercanos serían los que le acompañarían en lo que se ha denominado “El Incidente”y que por algunos fue interpretado como el “shinju”-o suicidio de dos amantes o amigos- con decapitación incluida que narrábamos al principio.
También había llegado a pilotar aviones militares y gustaba de tirarse en paracaídas. Tras su suicidio ritual dejaba esposa y dos hijos.
Pero tratemos de reconstruir su infancia : traducido a términos españoles actuales, la de Mishima era una familia bien
venida a menos y con pretensiones. En la contraportada de casi todas sus traducciones actuales-habrá unas siete u ocho vertidas al español- en el resumen biográfico se afirma que pertenece a una estirpe de samuráis. Lejos de la realidad. La madre era hija de un director de colegio y pertenece a una familia de eruditos confucianos-dicha madre siempre apoyará las tendencias creativas de su hijo-. El padre y abuelo paternos provenían de un clan de agricultores advenedizos que prosperaron y se enriquecieron durante la época Meiji-siglo XIX,finales,-. El abuelo llegó a ser gobernador de una isla, para perder después puesto y fortuna. Mishima nacería en la época de las vacas flacas, en una casa grande y desangelada, con seis criadas, a las que en realidad no se podía sostener y que son una muestra más de los delirios de grandeza de una abuela paterna , personaje central en la formación de Mishima.
Esta abuela, Natsu sí pertenece a una familia noble, los Nagai, pero que en las luchas que precedieron a la restauración imperial del período Meiji en 1868, tomaron el partido que saldría derrotado, y a pesar de estar indirectamente emparentados con shogunes(caudillos regionales) durante trescientos años, los vencedores al decidir europeizarse, al repartir títulos equivalentes a duques, marqueses, condes, etc a sus aliados , privan de dicho privilegio a los vencidos, entre los que se encuentra la familia de la abuela paterna de Mishima. Así que los haraoke-apellido de Mishima-irá encajando en una nueva rama social de funcionarios del Estado, que aunque mal pagados gozan de cierto prestigio. El padre de Mishima, llegará a ser director general de pesca. Buen funcionario, pero despreciado por la abuela Natsu, nunca verá con buenos ojos las veleidades literarias de Mishima. Este recordará con amargura como su padre, Azusa, le arrancó un cuaderno de las manos con varios cuentos y lo rompió furiosamente ante él.
Siempre mantendrá esta dualidad hasta que alcance el reconocimiento: a su madre le mostrará a escondidas su obra y a su padre se la ocultará celosamente.
Dicho padre se verá colmado de satisfacción cuando a su vez Mishima apruebe una oposición con veinte años como funcionario en el ministerio de Finanzas.
Es importante destacar que quien educó e instruyó realmente a Mishima hasta los doce años fue esta abuela paterna. Arrancó literalmente al niño Mishima de los brazos de sus padres y lo llevó a vivir a su habitación (Vivían en una casa todos juntos). Todas las tardes al regresar del colegio Mishima era obligado a estar en la habitación de esta mujer que enferma no podía levantarse de la cama y que acostumbraba a recrear historias de un hipotético pasado glorioso. También Mishima será vestido con ropas de niña en presencia de su abuela ante la connivencia forzada de los padres y sólo se le vestirá de niño y se le permitirá jugar como tal cuando se le lleve a visitar a primitos de su edad.
Sólo a partir de los doce años, cuando el padre de Mishima se vea obligado a un traslado, éste será devuelto relativamente a sus padres, al trasladarse estos de domicilio, pero bajo la condición de pasar una noche a la semana en casa de la abuela.
En 1944, Mishima tiene 19 años y Japón lleva ya cinco años en guerra, Mishima recibe de manos del Emperador un reloj de plata como premio, es el primero de su promoción en la Gakushuin la escuela de nobles en que se educó por decisión inapelable en su día de la abuela Natsu. Sobre ese episodio escribirá más tarde:”En ese momento me dí cuenta de que el Emperador lo era todo. Era el Absoluto”.
Son tiempos difíciles y los recién graduados deben esperar a ser llamados a filas en cualquier momento. Mishima lo será tras trabajar-curiosamente en una fábrica de aviones especialmente preparados para uso de los kamikaze-. Pero durante el examen médico toserá y engañará al médico militar. El mismo escribirá en “Confesiones de una máscara”: “Estremecido por el viento que soplaba por el cristal roto de una ventana, tuve escalofríos de fiebre y dolor de cabeza. ¿Adónde iría ahora? Me preguntaba.
Gracias a la inveterada incapacidad de mi padre para tomar una decisión definitiva sobre nada, mi familia seguía sin evacuar nuestra casa de Tokio. ¿Debía volver a esa casa donde todo el mundo vivía sobrecogido por la angustia? ¿A esa ciudad que rodeaba la casa con sus siniestras alarmas? ¿a meterme entre esas multitudes donde todos parecían tener ojos de carnero y parecían estar esperando preguntarse unos a otros ¿estás bien, estás bien?”
Mishima reflexionaba así mismo sobre su examen médico:”Lo que yo había querido era morir entre extraños, despreocupado bajo un cielo sin nubes...si así fuera,¿ no era el ejército el ideal para satisfacer mi propósito? ¿Por qué le parecí tan sincero al médico militar mientras le mentía? ¿Por qué dije que durante los últimos seis meses había tenido una fiebre ligera, que tenía uno de los brazos dolorosamente tieso,que escupía sangre, que incluso la noche antes la había pasado empapado en sudor? ¿Por qué corrí de esa manera cuando me ví fuera del cuartel?”.
La afirmación de Mishima de que le mintió al médico fue decisiva en su carrera, al hacerlo evitó el servicio.
.Luego escribiría:”Prefería con mucho pensar en mi como la persona que había sido rechazada hasta por la Muerte...me complacía con la imagen de raras agonías de una persona que deseaba morir y era rechazada por la Muerte. El grado de placer así obtenido era casi inmoral”.
He citado textualmente estos fragmentos porque me parecen cruciales para entender posteriormente algo del goce perverso de Mishima.
Pero volviendo a su infancia, tenemos a un niño frágil, totalmente en manos de una abuela absorbente hasta el punto de que cuando se trasladan de hogar Mishima y sus padres, Mishima cuenta que “Día y noche estaba mi abuela con mi fotografía oprimida contra su seno, llorando, y padecía frenéticos ataques si yo violaba el pacto de pasar una noche, todas las semanas, en su casa. A la edad de doce años tenía una novia apasionada de sesenta”.
DESCUBRIMIENTO DE LA SEXUALIDAD
En “Confesiones de una Máscara” Mishima escribe “Era una reproducción del San Sebastián de Guido Reni ...un joven de notable belleza, estaba atado, desnudo al tronco de un árbol.
Tenía las manos cruzadas en alto, por encima de la cabeza, y las cuerdas que le ceñían las muñecas estaban a su vez atadas al árbol...
En aquel cuerpo sólo había juventud primaveral, luz, belleza y placer.
(Sigue más abajo..”No es dolor lo que emana de su terso pecho...sino una llama de melancólico placer, como el que produce la música....las flechas se han hundido en la carne tersa, fragante y juvenil y pronto consumirán el cuerpo desde dentro con llamas de supremo dolor y éxtasis”
Luego continúa:” pero esas observaciones son posteriores. Aquel día cuando mi vista se posó en el cuadro, todo mi ser se estremeció de pagano goce. Mis manos de una manera totalmene inconsciente iniciaron unos movimientos que nadie les había enseñado. Sentí que algo secreto y radiante se elevaba, con paso rápido, para atacarme desde dentro de mí. De repente estalló y trajo consigo una cegadora embriaguez.´´
Esa fue mi primera eyaculación. Y también fue el principio., torpe y totalmente imprevisto, de mi “vicio”.
Las puntas metálicas de las flechas perforando la carne del bello joven desnudo(cuyo sexo, por cierto permanece oculto) se pueden relacionar con otras figuraciones simbólicas obsesivas en la obra de Mishima, en las que una punta de acero desgarra una superficie pura: el sable del samurai sin duda, pero también la pluma del escritor dejando su marca sobre el papel y la carlinga de un F104 desgarrando un cielo azul –comparado en su novela “El Sol y el Acero” con un falo “plateado y afilado”, en cuyo interior, agazapado, espera el momento de “saber qué siente el espermatozoide en el momento de la eyaculación”.
Pero todas estas imágenes, en las que el acero representa a la vez el falo y la muerte tiene un origen lejano en la infancia del autor.
Recordemos que Freud en su estudio sobre Leonardo da Vinci, así como en su Metapsicología hace de la identificación con la madre la clave de la identificación homosexual masculina.
En el capítulo VII de” Psicología de las Masas” advierte que lo más singular de esta identificación es su amplitud. El yo queda transformado, en un orden importantísimo, en el carácter sexual, conforme al modelo de aquel otro que hasta entonces constituía su objeto, quedando entonces perdido o abandonado el objeto...”No hay mejor verificación de esta tesis que el caso de Mishima quien desde su venida al mundo sólo pudo alojarse en un linaje materno en el que los hombres eran abandonados sistemáticamente como insuficientes.
El padre de Mishima subyugado a su propia madre no se atreve a protestar ante el secuestro de su hijo. El proyecto deliberado de esta abuela omnipotente es transmitirle una filiación a su nieto que redima de alguna forma la insuficiencia de la alianza que presidió la real filiación. Esta mujer detesta a su marido a quien reprocha sus orígenes poco gloriosos, estima que carece del espíritu samurai de sus ancestros. Sin duda, la obsesión de Mishima-que no tenía sangre- tiene su origen simbólico en este reproche dirigido al linaje paterno por su carencia de sangre noble. Además de esta falta de nobleza, la abuela acusa a su marido de haberle transmitido la sífilis-en resumen, de haberla ensuciado y degradado con su sexo, como si su falo estuviera envenenado-. El nacimiento de un nieto renueva las esperanzas que no habían podido realizarse ni con su marido, ni con su hijo: el abuelo había fracasado en sus negocios y el padre de Mishima era un funcionario. Si la abuela se apodera de este niño es para inscribirlo en un linaje de samurai cuyo único depositario en la familia es ella misma.
Esta marca de origen aclara el destino de Mishima y su fin trágico y nos muestra cuáles son los fundamentos que la imagen narcisista del samurai tiene en el discurso del Otro.
Aquí quiero hacer un breve inciso sobre la cultura de los samuráis.
EL SAMURAI Y LA MUERTE
Josho Yamamoto fue un samurai que vivió entre los siglos XVII y XVIII; cuando apenas tenía cuarenta y dos decidió hacerse el seppuku para seguir a su señor-la costumbre del seppuku para evitar la vergüenza o el deshonor siempre estuvo extendida en el Japón- hasta el punto de que cuentan las crónicas que cuando un ejército era derrotado el vencedor avanzaba lentamente intencionadamente, a fin de darle tiempo a los oficiales del ejército perdedor para suicidarse ritualmente; también en el teatro Kabuki –que gustaba tanto a Mishima- se dan con frecuencia los seppukus de amantes y la propia obra de Mishima está tocada de un modo recurrente por el argumento del suicidio ritual-no hay que olvidar que cuando Mishima se suicida, junto a él se suicida el joven Morita, del que se dijo era su amante, y en ese caso habría practicado el shinju-o suicidio conjunto de amantes que recoge en abundancia la literatura japonesa.
En fin, este Yamamoto recibió la orden de su señor de no hacerse el seppuku, así que trocó la muerte ritual de los guerreros por la muerte en vida de los monjes y retirado en una cueva escribió el “Hagakure”. La esencia del Hagakure era ésta”:” He descubierto-escribe Yamamoto- que la esencia del bushido o camino del samurai es morir; que entre la vida y la muerte debemos escoger siempre la segunda; que para ser un samurai perfecto es necesario prepararse para la muerte por la mañana y por la tarde durante todo el día-.
Debemos empezar la jornada pensando en la muerte. Iniciar cada amanecer rmeditando tranquilamente, pensando en el último momento e imaginando las diferentes modos de morir...”
Este era el libro de cabecera de Mishima ..
Esta digresión era para entrar en la reflexión de que el vínculo de la muerte con el deseo homosexual nunca ha sido elucidado que yo sepa, en la literatura analítica suficientemente, y es el enigma central con el que ha de enfrentarse la práctica del análisis con sujetos homosexuales perversos.
Sin duda se ha hablado de la fascinación que la muerte ejerce sobre el homosexual, relacionándola con un narcisismo que sería predominante en su estructura., esto es cierto, desde luego, pero también lo sería para todo narcisismo algo acentuado y no sólo para el narcisismo homosexual.
Con toda razón se puede decir que al matarse de la forma que se mató Mishima, quiso reproducir cierta imagen narcisista que se encuentra en su obra en distintas versiones.
Esta observación no carece de base pues Mishima preparó su suicidio minuciosamente durante año y medio. Unos meses antes Mishima se había hecho hacer bajo el título”Imágenes para la Muerte” una serie de fotografías en las que aparece en las poses más teatrales muriendo de todas las formas posibles, sin excluir el seppuku o harakiri, y serían expuestas dos semanas antes de su muerte en los salones de unos conocidos almacenes de Tokio.
FETICHISMO Y PERVERSIÓN
Si su abuela le había empujado a tomar el camino de la espada y el samurai, su madre le animará a tomar la vía de la pluma y la actividad literaria: así los significantes principales del falo en Mishima forman una serie como representantes del falo materno-la pluma no sería sino una metonimia del sable-(por otra parte es interesante saber que bun es la palabra para sable y bu para pluma de escribir, de tal modo que el” bunburyodo” que sería algo así como el camino de la espada y la escritura se consideraba en su día en Japón como el colmo de la exquisitez de vida de un samurai y si se hacía el seppuku debía dejar escrito de su puño y letra un poema propio de 51 sílabas-ni una más ni una menos- que yacería junto a su cadáver.
(A Mishima No le dio tiempo a hacerlo, pero si fue encontrada en su escritorio una nota escrita el día de su muerte que decía:”La vida es breve y yo quiero vivir para siempre”).
Repasando conceptos: Freud consideraba que el fetichismo era una perversión exclusivamente masculina y que se originaba en el horror del niño ante la castración femenina. Confrontado con la falta de pene de la madre, el fetichista reniega esta falta y encuentra un objeto, el fetiche como sustituto simbólico del pene faltante. En el primer enfoque de Lacan sobre el fetichismo en 1956, sostiene que se trata de un área de estudio particularmente importante y lamenta que sea desatendida por sus contemporáneos. Subraya que la equivalencia entre el fetiche y el FALO materno sólo puede entenderse con referencia a las transformaciones lin guísticas y no a “vagas analogías en el campo visual” como por ejemplo la comparación entre las pieles y el vello púbico. Ampliará el mecanismo de la RENEGACIÓN, haciendo de él la operación constitutiva de la perversión en general y no sólo de la perversión fetichista y siendo en cualquier caso el fetiche sustituto del falo y no del pene.
En resumen el perverso reniega de la castración, percibe que la madre carece de falo y al mismo tiempo se niega a aceptar la realidad de esa percepción traumática. Dicha operación quedaría bien evidente en el fetichismo tal y como ha sido expuesto.
En resumen, sostengo que ese FALO como objeto fetiche que permite a Mishima renegar de la castración estaría encarnado en el sable y en la pluma de escribir, dos elementos centrales en su vida( Su última voluntad, por cierto, fue que se le enterrara con el uniforme de su ejército y el sable de su seppuku entre las manos, para que quedase claro que era un guerrero y no un hombre de letras-cito textualmente-) Por otra parte, siendo clásicos y volviendo a Sadger que hacia 1910 fue el primero en enfatizar el papel de la madre y en acuñar el término narcisismo para el análisis de un caso de perversión múltiple, caso que ejemplificaba la génesis de la homosexualidad, creo necesario citar a Freud:” En todo los homosexuales hombres, hemos vuelto a encontrar en la primera infancia, período olvidado después por el sujeto un intensísimo apego erótico a “una mujer”, la madre generalmente, apego provocado o favorecido por la ternura excesiva de la madre misma y luego reforzado por un alejamiento del padre de la vida del niño”. Apego erótico a una mujer y carencia paterna son presentados pues, por Freud como decisivos para esta solución particular del Edipo que es la elección homosexual y que en Mishima se da en todo su rigor, aunque donde se lee madre haya que leer abuela en un período crucial; por otra parte la carencia paterna ya la hemos comentado.
Pero quiero volver al desplazamiento metonímico que comenta Freud entre las pieles y el vello púbico en materia de fetichismo y aunque Lacan vaya más allá y hable de transformaciones linguíticas desgraciadamente no sé japonés y no podemos ver las connotaciones que podrían descubrirse conociendo la lengua, pero sí creo pertinente apelando a los propios textos biográficos de Mishima mostrar como el vello de las axilas jugaba un importantísimo papel erótico para él y confirmaría así el descubrimiento freudiano del desplazamiento :vello púbico-pieles en un intento de negar la castración.
En “Confesiones de una Máscara” tras describir su primera masturbación frente a la estampa del San Sebastián continúa:” Sino fuera por las puntas profundamente hundidas EN EL SOBACO izquierdo y en el costado derecho, parecería un atleta romano descansando de fatiga, apoyado en un oscuro árbol de un jardín”.
Mishima se hará fotografiar en semejante postura-imitando al San Sebastián- pero añadiendo unas modificaciones singulares: situará la flecha clavada en su axila , en el centro de la misma y no ligeramente hacia abajo como en el caso del cuadro, y añadirá una flecha en el lugar exacto de realización de un seppuku, como podemos comprobar.
Más adelante, en el mismo libro, al referirse a Omi, compañero de colegio del que se sentirá profundamente atraído escribe.” Entonces, con aquella altanería insolente en que tan a menudo incurren los poseedores de cuerpos bellos y fuertes, Omi bajó las manos fácilmente hasta tocar con ellas el suelo,....todos los muchachos que hubieran examinado su propio corazón habrían descubierto que la emoción que les embargaba no nacía solamente de la hazaña de la fortaleza física llevada a cabo por Omi, era admiración hacia la juventud, hacia fuerza, hacia la supremacía. Y era, asimismo, pasmo HACIA LA ABUNDANCIA DE VELLO QUE LOS BRAZOS ALZADOS DE OMI HABÍAN REVELADO ALLÍ, EN LOS SOBACOS.
Cuando al final de la novela se encuentra en un antro con una chica a la que en su día cortejó, de repente atrae poderosamente su atención el torso de un muchacho :” Negras matas de pelo SURGÍAN DE LOS BORDES DE SUS SOBACOS, y la luz del sol hacía brillar aquellos rizos, dándoles matices dorados... esa visión despertó en mí un avasallador deseo sexual...- y más abajo- no, ya no podía apartar la vista de aquel hombre”.
Hay varias citas más, pero creo que éstas ilustran lo suficiente el papel que el vello cumple en la economía erótica de Mishima como una suerte de desplazamiento del vello pubiano.
Escritor o samuari, Mishima fue de entrada, fundamentalmente un actor, es decir, alguien que se consagró a dar del acto, hasta de ese acto último del suicidio, una representación imaginaria, incluso una caricatura. El sable que se hunde en la carne y hace brotar la sangre-como la pluma ríos de tinta- no es sino la puesta en escena de un acto sexual para él imposible, una escena en la que se exhibe como objeto del deseo materno: el héroe herido que yace en el suelo sacudido por los espasmos- quiero traer aquí un episodio que tiene lugar al principio de Confesiones y que corresponde al primer año de vida de Mishima. Mishima tiene un accidente en ausencia de su abuela, cae por unas escaleras y sangra abundantemente-según los recuerdos de su madre- ésta lo lleva a una clínica para que lo curen y a la vuelta de la clínica , la abuela que espera en el umbral sólo pronuncia estas palabras:”¿Está muerto?” Esta pregunta que se quedó grabada a Mishima es ¿la expresión de una inquietud o de un anhelo?”. Nadie puede afirmarlo con certeza y Mishima crece con esta duda.
A los cinco años presentó síntomas de una enfermedad misteriosa, cae al suelo súbitamente, vomita una sustancia color café y entra en estado de coma; estado de coma que tan súbitamente como se produjo se desvaneció. Poco importan las causas orgánicas o psíquicas de la enfermedad, lo que importa es la significación inconsciente que a posteriori tomará para Mishima, ya que dos veces la Muerte interviene en el escenario de relación primaria del niño con la mujer que cuida de él. ¿Se trataría de la puesta en acto en el síntoma del deseo oscuro del deseo de su abuela, ese deseo que representará a continuación en sus fantasmas con la imagen del bello héroe-caballero, samurai o mártir- que yace en el suelo herido de muerte?
(Sin olvidar las múltiples fotografías que se realizara yaciendo muerto de diferentes formas)
Me parece que esta presentificación de la Muerte debe ser analizada como un pasaje al acto en presencia del deseo del Otro, paso al acto en que el sujeto se realiza como objeto causa de dicho deseo-en este caso como cadáver.
LA VIRILIDAD Y LA MUERTE EN LA MITOLOGÍA HOMOSEXUAL
Mishima siempre admiró a escritores que se suicidaron como Raymond Radiguet y el japonés Ozanu Dazai; como admiró cualquier episodio real o ficticio –como ya hemos comentado-que implicara la salida de la autoejecución y esto nos lleva a otra reflexión que es el papel que la virilidad y la muerte juegan en la mitología homosexual.
La relación con la muerte y la degradación del FALO constituyen sus puntos de referencia. El recorrido de Mishima ¿no tiene como eje la finalidad fantasmática de hacer de su muerte una obra? Tal destino no le era inspirado sólo por el deseo de que su suicidio se realizara, se debía ante todo a una suerte de mandato, a un imperativo absoluto, forma que para él había adquirido el deseo del Otro. De algún modo él era consciente de ello cuando escribía en “El Sol y el Acero””No hay instante más deslumbrante que aquel en que los fantasmas cotidianos sobre la muerte, el peligro y la destrucción del mundo se convierten en un deber”.
Es como si en esta mitología del homosexual el hombre hubiera de acabar muriendo para alcanzar su destino viril, como si estuviera escrito en el Otro que el niño sólo puede convertirse en hombre con la muerte y el sacrificio.
Una cita extraña escrita por Mishima en 1970-25 años después de que obligado por los americanos, el emperador reconociera en los medios de comunicación que él no era divino-. “Cuando pienso en mis últimos veinticinco años me maravillo de cuán vacíos han sido.
No puedo decir que realmente he vivido. Sólo los atravesé tapándome la nariz”.
Yukio Mishima
BIBLIOGRAFÍA
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